Reforma pensional (Ley 2381 de 2024)
4/15/2026
Contexto general de la reforma
La reforma pensional en Colombia fue adoptada mediante la Ley 2381 de 2024, con el propósito de reorganizar el sistema establecido por la Ley 100 de 1993. El eje central consiste en la creación de un Sistema de Protección Social Integral para la Vejez, orientado a ampliar la cobertura y redefinir la forma en que los ciudadanos acceden a ingresos en la etapa de retiro.
Este cambio implica una transición desde un modelo basado en la coexistencia de dos regímenes hacia una estructura articulada bajo un esquema común, en el que el Estado adquiere un rol más visible en la administración de parte de las cotizaciones.
Alcance normativo de la reforma
La reforma consagra un modelo organizado en pilares que busca atender distintas realidades laborales y niveles de ingreso. A través de este diseño, se incorporan mecanismos destinados a cubrir tanto a quienes no lograron cotizar lo suficiente como a quienes cumplen plenamente los requisitos para pensionarse.
Dentro de este marco, se introduce una redistribución de las cotizaciones, estableciendo que una parte de los aportes se canaliza obligatoriamente hacia el componente público, mientras que el excedente puede dirigirse a esquemas de ahorro individual administrados por entidades privadas.
Asimismo, el sistema mantiene parámetros estructurales como la edad de pensión vigente, al tiempo que incorpora herramientas como rentas básicas para población vulnerable y esquemas complementarios de ahorro voluntario.
Actualmente, la reforma no se encuentra plenamente en vigor. Aunque fue aprobada por el Congreso y sancionada como ley, su entrada en vigencia fue suspendida por decisión de la Corte Constitucional debido a cuestionamientos relacionados con el trámite legislativo.
Cambios previstos en caso de entrada en vigencia
Si la reforma supera el control constitucional y entra a regir, se consolidaría un cambio estructural en el sistema pensional colombiano. El modelo dejaría de operar bajo la lógica de competencia entre regímenes y pasaría a funcionar como un sistema integrado por niveles complementarios.
En ese escenario, el componente público asumiría un papel obligatorio dentro de la cotización de los trabajadores hasta cierto umbral de ingresos, modificando la distribución actual de los aportes. Al mismo tiempo, se ampliaría la cobertura mediante mecanismos dirigidos a personas que hoy no acceden a una pensión, lo que implicaría una expansión de los instrumentos de protección social.
